En carnaval casi nadie sale solo: vas en pareja, con la cuadrilla o dentro de una comparsa, y el disfraz tiene que aguantar horas de calle en febrero. Estas ocho ideas van de las más elegantes a las más gamberras, con una de pareja, una de grupo y una para quien se acuerda la víspera. No están ordenadas de mejor a peor. De cada una te digo qué piezas la definen, para qué plan encaja y qué tiene de incómodo.
Caballero veneciano de casaca y tricornio

Casaca larga de terciopelo con galones, chaleco brillante, chorrera de encaje, calzón por la rodilla, medias blancas y tricornio. Lo que lo convierte en veneciano no es el traje, es la máscara: sin ella pareces un noble de época; con ella, vas al baile del carnaval de Venecia. Cómprala aparte si el conjunto no la trae y pruébatela con el tricornio puesto, porque las dos piezas se pelean por el mismo sitio detrás de las orejas.
Para el carnaval con cena o baile de salón, donde quieres destacar por cómo vas vestido y no por hacer ruido.
Si el veneciano gana por elegancia discreta, el siguiente gana por presencia. Es el histórico que se reconoce desde la otra punta de la calle.
Emperador de casaca y bicornio

Casaca oscura con charreteras doradas, pechera clara, pantalón blanco, botas altas y el bicornio de lado. Es Napoleón y nadie tiene que preguntarte de qué vas. Funciona solo, pero mejor todavía al frente de una comparsa vestida de soldados de la misma época. Las botas suelen ser cubrebotas que van encima de tu calzado: si el desfile es largo, ponlas sobre unos zapatos con los que puedas andar horas.
El disfraz histórico con más presencia de la lista, para quien quiere que lo vean llegar.
De los salones imperiales a una fiesta de los años veinte: la propuesta elegante para quien quiere pasarse la noche bailando.
Charlestón de vestido de flecos

Vestido recto de flecos, diadema con pluma, collar largo de perlas y guantes. Es el disfraz elegante que mejor se lleva toda la noche dentro de un local, porque no pesa y está pensado para moverse. Los flecos son lo que lo hacen funcionar: cuanto más largos y más sueltos, mejor se ve en las fotos cuando bailas. La pega es la calle: brazos y piernas al aire en febrero, así que lleva un abrigo largo o una estola que puedas quitarte al entrar. Si vais en pareja, el compañero natural es un gánster de traje de raya diplomática y sombrero.
Para quien quiere ir arreglada sin renunciar a bailar, y no le apetece cargar con capas, pelucas ni estructuras.
Si buscas el carnaval de toda la vida, el que salía en los grabados antiguos, el siguiente es el más clásico de la lista.
Arlequín de rombos

Traje de rombos de colores, gorguera, antifaz y gorro de bufón con cascabeles o bicornio. Es el personaje de carnaval por definición: salió de la comedia italiana y lleva siglos en los desfiles. Destaca muchísimo en una comparsa porque los colores se leen de lejos y quedan bien en cualquier foto. Lo que pierdes es comodidad: el traje suele ser una malla ajustada que marca todo y no abriga, y la gorguera rígida molesta cada vez que giras el cuello. Si vais varios, mezclad arlequines y pierrots en blanco y negro para que el grupo no parezca un uniforme.
El más fotogénico de la lista y el que más pinta de carnaval tiene sin necesidad de explicar nada.
Hasta aquí, disfraces que se defienden solos. El siguiente necesita dos personas para tener sentido.
Cleopatra y faraón en pareja

Ella con vestido blanco, peluca negra lisa con flequillo, collar ancho dorado y brazaletes; él con túnica blanca, tocado de rayas azules y doradas y el mismo collar. Es de las parejas más reconocibles del carnaval, y tiene una ventaja que pocas tienen: las dos mitades son igual de vistosas, nadie va de acompañante. Busca los dos disfraces en la misma gama de dorado, porque si uno brilla y el otro no, la pareja se descompensa en las fotos.
Para la pareja que quiere ir a juego sin caer en el chiste, con un disfraz que luce tanto como uno individual elegante.
Si en vez de dos sois seis u ocho, hace falta una idea pensada para sumar gente sin perder el estilo.
Comparsa de mosqueteros

Capa o sobreveste azul con la cruz, sombrero de ala ancha con pluma, camisa blanca y botas altas. Es la solución para la comparsa que quiere ir elegante: todos llevan la misma base y cada uno se diferencia con el color de la pluma o la barba. Admite hombres y mujeres sin cambiar de tema. Si lleváis espada, que sea de plástico y ligera, porque va a pasarse horas colgada del cinturón y chocando con la del vecino.
La idea de grupo que no pierde elegancia por ser de grupo; queda mejor cuantos más seáis.
Y si a tu comparsa le sobra seriedad, el siguiente va justo en la dirección contraria.
Cavernícola de piel de leopardo

Túnica de un hombro con estampado de leopardo, peluca revuelta y una maza de espuma al hombro. Es el disfraz gamberro de la lista: no exige maquillaje, se pone en dos minutos y da juego toda la noche. Existe en versión de hombre y de mujer, así que sirve igual para una pareja que para una tribu entera. Ojo con el frío: deja brazos y piernas al aire, y el carnaval cae en pleno febrero, así que piensa en unas mallas finas de tu tono de piel debajo si vas a estar en la calle.
Para quien viene a reírse más que a lucirse, y para grupos que quieren ir a juego con un disfraz fácil de replicar entre muchos.
Y para quien se acuerda del carnaval la víspera: una sola pieza que convierte tu ropa oscura en disfraz.
Capa de terciopelo con capucha sobre ropa oscura

Una capa larga de terciopelo con capucha, encima de ropa negra que ya tienes. Con un antifaz es un personaje del baile de máscaras; con colmillos, un vampiro; sin nada más, una figura misteriosa que encaja en casi cualquier comparsa. No es un disfraz completo y no pretende serlo, pero es la pieza que más cambia el aspecto con menos esfuerzo, y la vas a reutilizar en Halloween. Mira el largo antes de comprarla: si arrastra por el suelo de la calle, acaba la noche hecha un trapo.
La opción de última hora que no parece de última hora, para hombre o mujer.