Un disfraz de grupo se decide en un chat con demasiada gente opinando, así que gana el tema que aguante cambios de última hora. Estos siete lo aguantan: tienen papeles claros, se montan con piezas que existen en varias tallas y no se caen porque falte uno. Van ordenados de más escalable a más específico, y de cada uno te digo con cuánta gente funciona y qué tiene de flojo. Si al final acabáis siendo solo dos, la guía de Halloween en pareja va justo de eso.
El juego del calamar

Monos verdes de chándal con el número al pecho para los jugadores y monos rojos con máscara geométrica para los guardias. Es la idea más elástica de la lista: da igual que seáis cuatro o quince, solo cambia cuántos van de cada bando, y quien se apunte a última hora se suma sin romper nada. Calculad al menos un guardia por cada tres jugadores, porque solo con monos verdes el conjunto se queda en "vamos todos de chándal". Lleva ya varios Halloween circulando, así que no esperéis ser los únicos de la fiesta.
La opción más práctica cuando no sabéis cuántos vais a ser hasta el mismo día.
Si preferís que cada uno tenga su papel en vez de repetir uniforme, los Addams reparten mejor.
La familia Addams al completo

Morticia con vestido negro largo y melena lisa, Gómez con traje de raya diplomática y bigote fino, Wednesday con vestido negro de cuello blanco y trenzas tirantes, Fétido con abrigo largo y calva, y alguien cargando con la mano de Cosa. Cada personaje se entiende solo, así que podéis repartirlos según el físico y las ganas de cada uno. Con tres personas ya se sostiene (Morticia, Gómez y Wednesday); a partir de cinco empieza a parecer de verdad una familia. El que vaya de Cosa se va a pasar la noche haciendo el mismo chiste y sale mal en todas las fotos.
Para grupos donde nadie quiere ir vestido igual que el de al lado.
Del salón gótico a un sótano lleno de trastos: hay un equipo de tres o cuatro que se reconoce solo por el color del mono.
Los Cazafantasmas

Mono beis de trabajo, cinturón, parche en el hombro y la mochila de protones a la espalda. Funciona especialmente bien con tres o cuatro personas, que es justo el tamaño de grupo que peor se resuelve con otros temas. La mochila se suele vender aparte del mono, y es la pieza que hace el disfraz: sin ella vais de operarios. Contad con que estorba para bailar y acabará apoyada en un rincón a mitad de noche. Como extra, sirve igual para una fiesta ochentera fuera de octubre.
El mejor tema para grupos pequeños, y el que más se aprovecha después en fiestas de los ochenta.
¿Y si sois muchos, con edades y tallas muy distintas? Los huesos igualan a todo el mundo.
Pandilla de esqueletos y calaveras

Monos negros con los huesos impresos, todos iguales, y la cara pintada. El efecto lo da la repetición: seis siluetas idénticas entrando juntas se ven desde la otra punta del local, y eso no lo consigue un grupo donde cada uno lleva una cosa. Podéis subirlo un escalón mezclando registros, unos con esqueleto blanco y otros con maquillaje de calavera mexicana y flores. Es la idea más económica por cabeza de la lista y también la menos original, así que elegidla por logística, no por sorprender a nadie.
La forma más rápida de vestir a seis personas sin discusiones ni pruebas de vestuario.
Si al grupo le apetece maquillarse y discutir quién es quién, el circo da mucho más juego.
Circo siniestro al completo

Un maestro de ceremonias con levita roja y chistera, una domadora con botas altas y fusta, una mujer barbuda, un par de payasos deteriorados y quien quiera hacer de contorsionista. Es el tema que mejor absorbe a un grupo donde cada uno quiere disfrazarse de algo distinto: todos los personajes caben bajo la misma carpa y el conjunto se entiende igual. Pide maquillaje, más que ningún otro de esta lista; sin cara pintada se queda en gente con ropa rara. Y un aviso serio: si en la fiesta hay alguien con fobia a los payasos, meted dos como mucho.
El tema con más margen para que cada uno monte su personaje sin romper la idea común.
En el extremo contrario están los temas de uniforme, donde nadie tiene que decidir nada.
Presos y carceleros

Monos de rayas o naranjas para los presos, uniforme oscuro con gorra y porra de juguete para los dos o tres que hagan de carceleros, y esposas de mentira para la foto. Es el tema más fácil de repetir en muchas tallas y sirve igual para hombres y mujeres, que es exactamente el problema de un grupo grande. Ahora bien, seamos honestos: de Halloween tiene poco. Da más una despedida de soltero que una noche de terror, y si lo que buscáis es dar miedo, saltad al siguiente o al circo.
Para grupos grandes y mixtos donde lo importante es ir a juego, no asustar a nadie.
Y si lo que queréis es directamente que la gente se ría al veros, hay una furgoneta esperando fuera.
La pandilla de Scooby-Doo

Camisa blanca y pañuelo naranja, vestido morado con diadema, jersey naranja de cuello alto con gafas, camiseta verde con pantalón marrón y, para quien pierda el sorteo, un kigurumi de perro marrón. Es el único tema de la lista que no da nada de miedo, y ahí está su gracia: en una fiesta llena de sangre falsa, sois los que salís bien en las fotos. Buena parte se puede montar con ropa que ya tenéis y comprar solo lo que falte. El punto flojo es de noche y de lejos: sin los cinco juntos, parece que vais sin disfrazar.
El plan para grupos mixtos que quieren ir coordinados sin pasar la noche con maquillaje encima.