Te has acordado tarde y no vas a coser nada. Estas seis ideas se resuelven con una sola pieza o con dos, se ponen encima de la ropa que ya llevas y no piden maquillaje obligatorio ni media hora delante del espejo. Están ordenadas de la que menos puede salir mal a la que solo aguanta un rato corto de fiesta, y de cada una te digo qué te vas a encontrar cuando la lleves puesta.
Mono de esqueleto encima de la ropa

Mono entero negro con los huesos impresos, casi siempre con capucha, que se pone por encima de lo que ya llevas puesto. No hay nada que combinar, nada que sujetar con imperdibles y nada que se te olvide en casa: abres la bolsa, subes la cremallera y estás disfrazado. Si te sobran veinte minutos, píntate la cara de calavera y sube un escalón; si no te sobran, se entiende igual desde el otro lado de la calle.
La idea con menos margen de error de la lista. Una sola pieza y ninguna decisión que tomar a las nueve de la noche.
Si lo que buscas no es pasar el trámite sino que se giren al verte entrar, hay una pieza única que hace mucho más ruido.
Disfraz hinchable

Fantasma gigante, calabaza redonda, jinete sin cabeza o dinosaurio. Te metes dentro, enciendes el ventilador que lleva en la cintura y el disfraz se monta solo mientras te ríes. Comprueba antes de comprar si las pilas van incluidas, porque muchos modelos no las traen y no es algo que quieras descubrir el 31 a las diez. Ocupa muchísimo: olvídate de sentarte cómodo, de bailar en un local lleno y de cruzar puertas estrechas sin encogerte.
El máximo impacto por minuto invertido. Para fiestas amplias o para la calle, no para un bar pequeño.
En el extremo contrario está la pieza que no abulta nada y ocupa media bolsa: una túnica.
Túnica con capucha de la muerte

Túnica negra hasta los pies, mangas anchas y capucha grande que deja la cara en sombra. Se pone encima de la ropa, suele venir en talla única de adulto y no necesita un solo accesorio para leerse. Si tienes por casa unos guantes de esqueleto o una máscara blanca, mejor, pero sola ya funciona. El peaje viene de noche y en la calle: el bajo largo se pisa al subir escaleras y la capucha te recorta la visión lateral más de lo que crees.
La opción más discreta de comprar y la que menos ocupa. Ideal si vas a la fiesta directo desde el trabajo.
Si prefieres un personaje concreto en vez de una silueta anónima, hay uno que se monta con dos piezas.
Freddy Krueger en dos piezas

Jersey de rayas rojas y verdes, sombrero de fieltro y el guante de cuchillas. Con eso ya está: no hace falta maquillaje ni peluca para que todo el mundo sepa quién eres, aunque unas quemaduras pintadas lo rematan si te da tiempo. Es de los pocos personajes reconocibles que se resuelven sin una prenda de cuerpo entero. Cuenta con que el guante te va a estorbar para beber, para saludar y para mirar el móvil, así que vas a acabar dejándolo en algún sitio.
Para quien quiere ir de alguien, y no solo de algo, sin dedicarle más de cinco minutos.
Hay una vía todavía más rápida, aunque depende de lo que tengas ya en el armario.
Bruja express sobre tu propia ropa negra

Sombrero de pico, capa corta y escoba sobre un vestido negro, unos vaqueros oscuros o lo que tengas de ese color. Es la que menos tienes que comprar de las seis, porque el grueso del disfraz ya está en tu armario y solo añades los remates. También la más floja de las seis si te lo tomas en serio: sin una prenda que aporte volumen o textura, la cosa se queda a medio camino entre disfraz y ropa de calle, y en una fiesta grande vas a coincidir con varias más.
La salida más rápida si ya tienes ropa negra. No esperes destacar con ella.
Y queda el plan B absoluto, para cuando ni siquiera hay tiempo de pensar en la ropa.
Máscara de látex de personaje reconocible

Máscara integral de un personaje que todo el mundo identifique, con la ropa oscura que ya tengas debajo. Es el recurso de emergencia real: se resuelve en el tiempo que tardas en ponértela. También el más incómodo de la lista con diferencia. Dentro hace calor a los diez minutos, la visión se reduce a dos agujeros y beber o comer implica quitártela cada vez. Va la última por eso, no porque no se reconozca.
Solo si vas a hacer acto de presencia un rato corto. Para una noche entera de fiesta, elige cualquiera de las cinco anteriores.