La Navidad reparte al menos cuatro fiestas distintas: la cena de empresa, la Nochebuena en casa con niños delante, la Nochevieja con amigos y la cabalgata del 5 de enero. No se resuelven con el mismo disfraz. Estas ocho ideas van de las más serias a las más gamberras y no están ordenadas de mejor a peor. De cada una te digo qué piezas la definen, en qué fiesta encaja y qué tiene de incómodo, porque hay dos que no dejan sentarse a la mesa.
Papá Noel completo

Chaqueta roja con ribete blanco, pantalón a juego, cinturón negro de hebilla grande, gorro y barba postiza. Es el disfraz que compra quien tiene el encargo de entregar los regalos en casa el día 24, y ahí no vale la pieza suelta: si se te ve la camiseta por debajo o la barba se sujeta con una goma tirante, los niños lo descubren en dos minutos. Busca el conjunto entero, con guantes y cubrebotas, y prueba la barba antes del día.
Para quien tiene un papel que cumplir delante de niños y no puede permitirse que el disfraz cante.
La versión femenina no es el mismo traje en otra talla, sino un disfraz distinto que juega en otro tipo de fiesta.
Mamá Noel de vestido y capa

Vestido rojo con ribete blanco, capa corta, cinturón negro y gorro. Es la opción que más se repite en cenas de empresa y fiestas de amigos, y por buen motivo: se pone en un minuto, se baila con ella y no necesita maquillaje ni peluca. El vestido varía mucho de largo según la versión, así que mira bien las fotos antes de decidir; hay quien lo quiere corto para la discoteca y quien lo quiere por la rodilla para cenar con los compañeros de trabajo.
La idea más cómoda de toda la lista para una noche larga fuera de casa.
Si no vas a la fiesta solo y queréis ir varios a juego, hay un disfraz navideño pensado justo para eso.
Elfo ayudante de rayas

Túnica verde con ribete rojo, medias de rayas, gorro puntiagudo con cascabel y orejas de pico. Es el disfraz de grupo de la Navidad: se compran varias unidades iguales de una vez y el departamento entero va coordinado sin discutir tema. Funciona mejor cuantos más seáis, porque un elfo suelto en una fiesta parece un despiste y cinco elfos juntos son una broma montada. Las orejas suelen venir aparte, compruébalo.
La opción de grupo por defecto cuando hay que vestir a varias personas con la misma compra.
Del imaginario anglosajón al que aquí manda de verdad: en España la Navidad no se acaba el 25.
Rey Mago de casaca y corona

Casaca larga bordada, capa, fajín y corona. En España este disfraz tiene su propia temporada, que empieza cuando terminan las de Papá Noel: cabalgatas de barrio, colegios y la noche del 5 de enero en casa. Es de los pocos que se lleva delante de un público que se fija, así que la tela importa más de lo normal; una casaca fina se nota mucho bajo la luz de la calle. Si vas a estar horas de pie al aire libre, cuenta con abrigo debajo.
El único de la lista con demanda propia en enero: si tu papel es el del 5, es este y no otro.
Hasta aquí los papeles serios. A partir de ahora la lista se pone tonta.
Árbol de Navidad de cuerpo entero

Una estructura cónica verde con guirnaldas, bolas y una estrella arriba, que se lleva encima de tu propia ropa. Es el disfraz que gana la cena de empresa sin competencia, y también el que peor lo pasa a la hora de sentarse a la mesa. Algunas versiones llevan luces a pilas, y ahí conviene mirar dónde va el interruptor antes de comprarlo. Piénsatelo si la cena es sentada y larga; brilla en el cóctel de pie y en las fotos de después.
Risa asegurada en la oficina, siempre que la fiesta no sea de estar sentado tres horas.
Hay una forma de ocupar todavía más espacio y con menos esfuerzo de montaje.
Muñeco de nieve hinchable

Un muñeco de nieve enorme con bufanda, sombrero y nariz de zanahoria, que se infla encima de tu ropa de calle. Se pone en un minuto y no hay nada que combinar. El peaje es el de siempre con los hinchables: llevan un ventilador a pilas zumbando toda la noche, no caben en un sofá y bailar con ellos es un ejercicio. Compensa en una fiesta grande y en las fotos de grupo, y no compensa nada en un piso con pasillo estrecho.
Máximo efecto visual con el montaje más rápido: entras y se gira la sala.
Si nada de esto te convence porque no quieres ir de rojo y blanco ni de globo, hay un registro más contenido.
Cascanueces o soldadito de plomo

Casaca roja de botones dorados con galones, pantalón blanco, gorro alto y guantes. Es el ángulo elegante de la Navidad, el que se lleva bien con una fiesta donde no todo el mundo va disfrazado y tú no quieres desentonar del todo. Se reconoce de cerca más que de lejos, así que en una sala oscura puede leerse como un uniforme genérico. Vale igual para un concierto navideño o para una fiesta de temática de ballet.
Para quien quiere ir de Navidad sin ir de gracioso ni de Papá Noel.
Y para la noche en que ya nadie está para solemnidades, queda el registro gamberro.
Jersey navideño feo con complementos

El jersey navideño estampado con complementos encima: cuernos de reno, gafas absurdas, una guirnalda de cuello. No es un disfraz de verdad y no pretende serlo, pero se lleva toda la noche sin molestar y se reutiliza el año siguiente. Es la idea que gana cuando no quieres complicarte: se pone sobre la ropa de calle y no hace falta maquillaje ni pelucas.
El registro para fiestas de amigos sin niños delante: el más informal y el más fácil de improvisar en el último minuto.